Un saludo que brota
del alma
al bonito barrio de La Viña
y a su linda Virgen de la Palma,
que las penas calma
a viejas y niñas.
Cuando sale en Todos los Santos
por sus calles cubiertas de ardores,
yo le rezo, le lloro y le canto
detrás de su manto
con los pescadores.
Con la brisa del mar
su mujer vende hermosura,
derramando su sal
ya más guapa no hay ninguna.
Es el hombre también
generoso, valiente y honrado;
quien lo trate de ofender,
es muy fácil comprender
que le cueste bien
caro.
Viven con felicidad
por su genio alegre y castizo,
gozan de salubridad