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Diario de Cádiz

De temida pandemia a un virus de cuatro estornudos

La población gaditana respira ahora más tranquila y mientras unos critican la alarma creada otros dan un punto a la duda, a la prudencia, y a las vacunas
| ACTUALIZADO 24.12.2009 - 05:01 
Si hoy se pregunta a los gaditanos por la calle, al azar, si han tenido gripe, bastantes responden que sí. Pero, ¿era gripe A? La respuesta es muchas veces un no, otras un no creo y sólo unas cuantas un sí. Y es que muchos gaditanos ni se han enterado. 

Sin embargo la estadística dice que la gran mayoría de los que han tenido fiebre, malestar general y tos o algún estornudo, han pasado la gripe A (esta ha desplazado casi por completo a la estacional). También dicen los datos que se ha contagiado mucha gente. De hecho, se ha alcanzado en la provincia un pico de contagios bastante por encima del que suele contabilizarse con la gripe normal cada año. Han sido 425 casos por cada 100.000 habitantes.

Lo que ocurre es que entre la levedad de los síntomas y la coletilla "infección vírica" que los médicos han utilizado para evitar la alarma y, también, porque no pueden dar un diagnostico certero, muchos la han tenido pero la mayoría no lo sabe. 

Sólo lo saben con seguridad aquellos a los que se les ha hecho la prueba porque presentaron síntomas más graves. Es el caso de Lucía. Se la diagnosticaron y terminó en el hospital, pero no por la gripe en sí, si no por la ansiedad que le ocasionó la noticia. A Macarena le explicaron que muy probablemente la había tenido cuando un mes después de pasarla le dijeron que tenía que esperar para hacerse unas pruebas de alergia a medicamentos tras preguntarle si había estado enferma. Mientras, por si acaso, se inventó su propio diagnóstico -gastroenteritis- para evitar el miedo al contagio de sus compañeras de piso. José Luis tuvo a su hijo en el hospital. Fue más bien al principio de la 'crisis sanitaria' y lo pasó como todos los años; con más dificultad al tener problemas por una enfermedad crónica. 

Tanto los que la han tenido como los que sospechan que sí o los que creen que no, tienen su propia opinión sobre el tema. La mayoría lo ve de forma similar: "al final, afortunadamente, no ha sido para tanto". Achacan a la levedad del virus el motivo por el que "la gente no se ha vacunado y tampoco los médicos". Algunos culpan a las autoridades por crear alarma. Otros consideran que, ante la incertidumbre inicial, "más valía ser prudente". También a algún ciudadano le preocupa el futuro y las posibles mutaciones del virus; "habrá que ver que pasa". En el punto más extremo, hay quien incluso se sigue preguntando si habrá algo de verdad en las teorías conspirativas sobre el origen del virus que han circulado estos meses. 

La alarma saltó el pasado de abril cuando la noticia cruzó el charco y se hablaba de miles de contagios, y muertes, en México. Es ese tiempo de incertidumbre ya llegaron a España, y a Cádiz, los primeros enfermos. La mayoría eran estudiantes en viajes de fin de curso, como fue el caso de una gaditana, Sara. Siendo asmática, tuvo bien preocupada a su familia hasta que llegó el resultado negativo de su pruebas. Otros muchos fueron puestos directamente en cuarentena.

Siguieron más y más casos. Primero las autoridades los contaban uno a uno. Después dejaron de dar información y, por último, se dejaron de hacer las pruebas. Entre un momento y otro la enfermedad se convirtió en pandemia mundial. Pero las escasas muertes -producidas en la mayoría de los casos por una patología previa grave- a pesar de los muchos contagios, empezaban a mostrar que la situación no sería dramática. Quedó patente en los primeros países del mundo a los que llegó el frío. Mientras unos cuantos estornudaban ya en pleno verano desde el otro lado, donde se miraba aún con desconfianza. Por si acaso, y porque era lo convenido, lo que había que hacer, los países empezaron a 'reservar' sus partidas de vacunas, esas que ahora negocian poder devolver. 


Llegó la primera ola y se fue. Todo ha ido bien. Los expertos y las autoridades siguen, y probablemente hacen bien, en la vía de la prudencia. No hay que pasar por alto tampoco la posibilidad de que el virus sea capaz de hacerse más fuerte.

Comparsa: Los Caballeros de la Piera Reonda.
Año: 2010-  Cádiz.  Tercer  Premio.
Original: Antonio Martín García.
Dirección: Francisco Sanchez Payán “Pacoli”
Cuplé: Hace muy poquitos días.

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