Comparsa: Oye mi canto.
Año: 1992- Cádiz. Tercer Premio.
Letra: José Antonio Pérez Martínez-
José Luis Bustelo Sánchez.
Música: José Luis Bustelo Sánchez.
Dirección: Francisco Arauz Díaz.
Popurrit.
Mi canto no vale
nada
si viene con su guitarra
y una mano me lo agarra
pá lavarle la fachada.
Mi canto no vale nada,
si topa con el abuso
de la cara de un Concurso
para afuera maquillada.
Mi canto no vale nada
si en tanto la fiesta dura,
del Parque hasta Cortadura
lo encierran con la alambrada.
Mi canto no vale nada
si cuando me parte un rayo
en vez de gritar callo
cual si no pasara nada.
Mi canto no vale nada
si algún día necesita,
vestirse de pajarita
y de copla delicada.
Mi canto no vale nada
si alguna verdad defiende
y un político se ofende
y le pega la patada.
Pero hay que olvidar
lo que hiciste ayer,
sólo has de buscar
el nuevo amanecer
y empezar a hablar
lo que se calló
para demostrar,
que nadie aquí es un Dios.
¿Dónde?, ¿dónde estabas tú?, ¿dónde?,
que no vi la luz, ¿dónde te metes, Inspiración?
que ayer te buscaba,
y me dieron las dos.
Papel, lapicero,
tabaco y Cointreau,
y por tu culpa
no me sale una letra.
¿Dónde?, ¿dónde estabas tú?, ¿dónde?,
que no vi la luz, ¿dónde te metes, qué no te encontré?,
y no me ayudaste ni a hacer el cuplé,
y las siete cuartetas las puse al revés
y por tu culpa yo me vi majareta.
Clases, que en nuestra fiesta hay dos clases,
una de orquesta, y otra que hace:
"¡oohh!" sin parar
y juntas no podrán respirar.
Una importante, de proyección,
otra estudiante, con pretensión.
Hay quien se siente, con sus ojos,
presente en la opinión,
y el resto sigue siendo del montón.
Si bastasen un par de canciones
para ser más humano,
yo sería el primero en cantarte
y estrecharte la mano,
pero hay rencor, hay desunión,
nos insultamos y nos peleamos
por ser el mejor.
Y si tú me quieres ayudar
dame tú mano,
vamos todos juntos a cantar,
y haremos que esto cambie en un segundo,
con un abrazo fuerte y muy profundo.
Tal vez yo soy el payaso
que te viene a divertir
pero si te veo reír,
doy mi canto por pagado.
Respeto al que me critica
y discute diferencias,
da igual, las cartas son marcadas,
y la envidia no me afecta.
Yo no encuentro la razón
que me pueda encarcelar,
con paredes de una fecha
pa cantarte Carnaval,
pa cantarte Carnaval.
Óyeme como te canto a ti, (ole mi niña)
con ilusión desmedida
mi canción es una realidad (y no me riñas)
sin falsedad ni mentira.
Dame, niña, el corazón
que te lo voy a alegrar
y cuando llegue a tu puerta,
me la abres sin llamar.
y una mano me lo agarra
pá lavarle la fachada.
Mi canto no vale nada,
si topa con el abuso
de la cara de un Concurso
para afuera maquillada.
Mi canto no vale nada
si en tanto la fiesta dura,
del Parque hasta Cortadura
lo encierran con la alambrada.
Mi canto no vale nada
si cuando me parte un rayo
en vez de gritar callo
cual si no pasara nada.
Mi canto no vale nada
si algún día necesita,
vestirse de pajarita
y de copla delicada.
Mi canto no vale nada
si alguna verdad defiende
y un político se ofende
y le pega la patada.
Pero hay que olvidar
lo que hiciste ayer,
sólo has de buscar
el nuevo amanecer
y empezar a hablar
lo que se calló
para demostrar,
que nadie aquí es un Dios.
¿Dónde?, ¿dónde estabas tú?, ¿dónde?,
que no vi la luz, ¿dónde te metes, Inspiración?
que ayer te buscaba,
y me dieron las dos.
Papel, lapicero,
tabaco y Cointreau,
y por tu culpa
no me sale una letra.
¿Dónde?, ¿dónde estabas tú?, ¿dónde?,
que no vi la luz, ¿dónde te metes, qué no te encontré?,
y no me ayudaste ni a hacer el cuplé,
y las siete cuartetas las puse al revés
y por tu culpa yo me vi majareta.
Clases, que en nuestra fiesta hay dos clases,
una de orquesta, y otra que hace:
"¡oohh!" sin parar
y juntas no podrán respirar.
Una importante, de proyección,
otra estudiante, con pretensión.
Hay quien se siente, con sus ojos,
presente en la opinión,
y el resto sigue siendo del montón.
Si bastasen un par de canciones
para ser más humano,
yo sería el primero en cantarte
y estrecharte la mano,
pero hay rencor, hay desunión,
nos insultamos y nos peleamos
por ser el mejor.
Y si tú me quieres ayudar
dame tú mano,
vamos todos juntos a cantar,
y haremos que esto cambie en un segundo,
con un abrazo fuerte y muy profundo.
Tal vez yo soy el payaso
que te viene a divertir
pero si te veo reír,
doy mi canto por pagado.
Respeto al que me critica
y discute diferencias,
da igual, las cartas son marcadas,
y la envidia no me afecta.
Yo no encuentro la razón
que me pueda encarcelar,
con paredes de una fecha
pa cantarte Carnaval,
pa cantarte Carnaval.
Óyeme como te canto a ti, (ole mi niña)
con ilusión desmedida
mi canción es una realidad (y no me riñas)
sin falsedad ni mentira.
Dame, niña, el corazón
que te lo voy a alegrar
y cuando llegue a tu puerta,
me la abres sin llamar.
Quiéreme,
Óyeme como te canto a ti, (ole mi niña)
con ilusión desmedida
mi canción es una realidad (y no me riñas)
sin falsedad ni mentira.
Baila con nuestra canción.
Mi canto fue una canción,
sólo una copla,
sólo una pasión.
mi canto era sólo pensamiento,
era sólo una intención.
Ahora tengo el micro, la solución,
de mi voz, el dueño y señor,
el que se baja y se sube,
si falla, a mí me calla, y si cumple me seduce.
No sé que haré, si alguna vez,
él me llegará a desaparecer,
pierdo el amigo que bailó conmigo,
perderé mi voz también.
¡Libre!, libre para cantar
lo que a mí me parezca bien,
en pos de la verdad,
aunque yo me pueda tropezar
con el juicio y el parecer
que tenga el concejal.
Si él dice que: "¡No!",
yo pienso que: "¡Sí!",
que aquí es el que más conviene.
Nene, no te portes mal,
si acaso tienes
sueño de Final.
Oye mi canto.
Oye mi canto.
Pero que óyelo.
Oye mi canto.
Un mensaje que lo mismo lleva (oye mi canto)
bueno si es de Martín, bueno si es de Villegas (oye mi canto)
que la dirección para dar con el Norte (oye mi canto)
solamente es cuestión de como tú te lo montes (oye mi canto).
Pero que óyelo,
oye mi canto,
pero que óyelo,
oye mi canto
oye mi canto,
pero que óyelo,
oye mi canto
oye mi canto,
pero que óyelo,
oye mi canto
oye mi canto.
Óyeme como te canto a ti, (ole mi niña)
con ilusión desmedida
mi canción es una realidad (y no me riñas)
sin falsedad ni mentira.
Baila con nuestra canción.
Mi canto fue una canción,
sólo una copla,
sólo una pasión.
mi canto era sólo pensamiento,
era sólo una intención.
Ahora tengo el micro, la solución,
de mi voz, el dueño y señor,
el que se baja y se sube,
si falla, a mí me calla, y si cumple me seduce.
No sé que haré, si alguna vez,
él me llegará a desaparecer,
pierdo el amigo que bailó conmigo,
perderé mi voz también.
¡Libre!, libre para cantar
lo que a mí me parezca bien,
en pos de la verdad,
aunque yo me pueda tropezar
con el juicio y el parecer
que tenga el concejal.
Si él dice que: "¡No!",
yo pienso que: "¡Sí!",
que aquí es el que más conviene.
Nene, no te portes mal,
si acaso tienes
sueño de Final.
Oye mi canto.
Oye mi canto.
Pero que óyelo.
Oye mi canto.
Un mensaje que lo mismo lleva (oye mi canto)
bueno si es de Martín, bueno si es de Villegas (oye mi canto)
que la dirección para dar con el Norte (oye mi canto)
solamente es cuestión de como tú te lo montes (oye mi canto).
Pero que óyelo,
oye mi canto,
pero que óyelo,
oye mi canto
oye mi canto,
pero que óyelo,
oye mi canto
oye mi canto,
pero que óyelo,
oye mi canto
oye mi canto.
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