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Fallece el veterano autor carnavalesco Ricardo Villa Ragel, a los 88 años
Galardonado con el Antifaz de Oro, sacó agrupaciones destacadas como 'Semblanza gaditana' y 'Los chulapos'
REDACCIÓN / CADIZ | ACTUALIZADO 20.03.2008 - 01:00
El autor carnavalesco Ricardo Villa Ragel, fallecido a últimas horas de la noche del martes, en la clínica de San Rafael, en la que había ingresado debido a los problemas respiratorios que padecía, fue incinerado anoche en el cementerio mancomunado de Chiclana al que fueron conducidos sus restos desde el tanatorio de Servisa, donde se celebró el acto del sepelio a las seis de la tarde.
Su muerte se conoció en las primeras horas de la madrugada de ayer, coincidiendo con la recogida de la cofradía de Jesús Caído, ya que uno de sus nietos, Rafael, formaba parte de la cuadrilla de cargadores de la Virgen de los Desamparados.
Ricardo Villa había nacido en la calle Trinidad, en el barrio de la Viña, el 17 de noviembre de 1919, y hasta su jubilación trabajó en el sector de la hostelería, llegando a ser maitre de la desaparecida cafetería La Camelia, en la calle San Francisco,
Casado con Francisca Rivilla Vila, fallecida joven, el matrimonio tuvo tres hijos, Rafael, Ricardo y Francisco, el primero muy vinculado al Carnaval y distinguido, al igual que su padre, con el Antifaz de Oro.
Ricardo Villa se inició en el Carnaval con agrupaciones como 'Los piratas' y 'Los muñecos de Walt Disney', que no concursaron, para debutar oficialmente con la chirigota infantil 'Los soldaditos de plomo', que todavía recuerdan muchos aficionados. Otras de sus agrupaciones infantiles fueron 'Los tambores del mandarín' y 'Los criollos'.
La cantera de la fiesta fue siempre una de sus preocupaciones, lo que le llevó a colaborar años más tarde con agrupaciones infantiles de la peña Nuestra Andalucía, de la que fue además el primer presidente y cuya sede actual en la calle María Arteaga seguía frecuentando.
En la modalidad de adultos se centró fundamentalmente en comparsas, como 'Semblanza gaditana', segundo premio de 1968 que contaba con un bellísimo pasodoble dedicado a los pescadores caleteros de caballas. Otra de sus creaciones fue 'Los chulapos', también segundo premio en las Fiestas Típicas de 1969. Villa contaba además con un primer premio de comparsas provinciales conseguido en 1967 con 'Los chansoniers', agrupación isleña dirigida por José Ramos Borrero 'Requeté'. La música de estas tres comparsas correspondió a José Sánchez Ordóñez.
Ricardo Villa recibió el pasado Carnaval un homenaje en el bar Los Pabellones. Su antología fue grabada por la Murga del XXI para Musical JM dentro de la colección Autores del Siglo XX.
Su muerte se conoció en las primeras horas de la madrugada de ayer, coincidiendo con la recogida de la cofradía de Jesús Caído, ya que uno de sus nietos, Rafael, formaba parte de la cuadrilla de cargadores de la Virgen de los Desamparados.
Ricardo Villa había nacido en la calle Trinidad, en el barrio de la Viña, el 17 de noviembre de 1919, y hasta su jubilación trabajó en el sector de la hostelería, llegando a ser maitre de la desaparecida cafetería La Camelia, en la calle San Francisco,
Casado con Francisca Rivilla Vila, fallecida joven, el matrimonio tuvo tres hijos, Rafael, Ricardo y Francisco, el primero muy vinculado al Carnaval y distinguido, al igual que su padre, con el Antifaz de Oro.
Ricardo Villa se inició en el Carnaval con agrupaciones como 'Los piratas' y 'Los muñecos de Walt Disney', que no concursaron, para debutar oficialmente con la chirigota infantil 'Los soldaditos de plomo', que todavía recuerdan muchos aficionados. Otras de sus agrupaciones infantiles fueron 'Los tambores del mandarín' y 'Los criollos'.
La cantera de la fiesta fue siempre una de sus preocupaciones, lo que le llevó a colaborar años más tarde con agrupaciones infantiles de la peña Nuestra Andalucía, de la que fue además el primer presidente y cuya sede actual en la calle María Arteaga seguía frecuentando.
En la modalidad de adultos se centró fundamentalmente en comparsas, como 'Semblanza gaditana', segundo premio de 1968 que contaba con un bellísimo pasodoble dedicado a los pescadores caleteros de caballas. Otra de sus creaciones fue 'Los chulapos', también segundo premio en las Fiestas Típicas de 1969. Villa contaba además con un primer premio de comparsas provinciales conseguido en 1967 con 'Los chansoniers', agrupación isleña dirigida por José Ramos Borrero 'Requeté'. La música de estas tres comparsas correspondió a José Sánchez Ordóñez.
Ricardo Villa recibió el pasado Carnaval un homenaje en el bar Los Pabellones. Su antología fue grabada por la Murga del XXI para Musical JM dentro de la colección Autores del Siglo XX.
Comparsa: Los Senadores Romanos.
Año: 1968- Cádiz- Primer Premio.
Original: Francisco Alba Medina.
Pasodoble: A Ricardo Villa Ragel.
Un buen amigo y paisano
el año pasado
me honró con su letra
nombrándome con agrado
novio enamorado
de nuestra Caleta.
Y en justa correspondencia
por su gentileza
le estrecho mi mano
ya que con ello demuestra
que admira igual la belleza
de ese rincón gaditano.
Es para mí una promesa
o como un peregrinaje
entonarle mi falseta
y cantarle a su paisaje
viendo como el sol se templa
en el azul de sus mares.
Contemplándola me invita a soñar
y en mi sueño la quiero reconstruir
contemplándola me invita a soñar
recorriendo en sus aguajes
la extensión de su escollera
donde aquel antiguo Gades
posiblemente estuviera.
Por eso no le dejo de cantar,
por eso no le dejo de escribir,
por eso no le dejo de cantar,
porque es para mí un sedante
que me inspira y que me incita,
como dijo al expresarse
la pluma del buen letrista:
La Caleta en mi es constante
mi musa galante
mi novia bonita.
el año pasado
me honró con su letra
nombrándome con agrado
novio enamorado
de nuestra Caleta.
Y en justa correspondencia
por su gentileza
le estrecho mi mano
ya que con ello demuestra
que admira igual la belleza
de ese rincón gaditano.
Es para mí una promesa
o como un peregrinaje
entonarle mi falseta
y cantarle a su paisaje
viendo como el sol se templa
en el azul de sus mares.
Contemplándola me invita a soñar
y en mi sueño la quiero reconstruir
contemplándola me invita a soñar
recorriendo en sus aguajes
la extensión de su escollera
donde aquel antiguo Gades
posiblemente estuviera.
Por eso no le dejo de cantar,
por eso no le dejo de escribir,
por eso no le dejo de cantar,
porque es para mí un sedante
que me inspira y que me incita,
como dijo al expresarse
la pluma del buen letrista:
La Caleta en mi es constante
mi musa galante
mi novia bonita.
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