2011 2011 2011 2011 2011
De la hegeliana serie «El Jueves investiga: ¿Qué fue de...?»
Cocolín, que se ha pedido: «Al menos yo sé cuál es mi propósito en la vida»
Actualidad | 5 de febrero de 2011, 06:00
Seguir el rastro de desolación dejado por un muñeco flatulento ha sido una experiencia deprimente. Todos los que contribuyeron a su leyenda han conocido finales aciagos. Su creador vive hoy en un psiquiátrico de máxima seguridad (tras demostrar que el de régimen abierto donde vivía antes no bastó para impedir que pergeñase su obra); la fábrica de China fue incinerada en una revuelta obrera y sus cenizas, disueltas en aguafuerte; los publicistas que hicieron el anuncio de la tele salen en Callejeros comiendo de los desagües y chutándose jaco en las ingles.
Uno de estos últimos, a cambio de un bocadillo de mortadela (bueno, de medio) (bueno, de un bocado grande) nos confió dónde encontrar a uno de los pocos muñecos Cocolín que sobrevivieron a la exterminación promovida por la UE en 2002. «Un muñeco muy especial.»
El susodicho vivía escondido en una nave de almacenaje en Guadalajara. El cerrojo estaba rebozado en telarañas; el interior, negro como el colon de Mr. T. Llamamos a las tinieblas:«¿Cocolín?»
Y sonó una respuesta, de la naturaleza más previsible. Y entonces comprendimos qué hacía tan especial a este muñeco en concreto: su ventosidad no ofendía solo al oído. También a otro sentido. 2 de 5.
—Y además, puedo hablar —añadió Cocolín, avanzando a gatas hasta exponer media cabeza de plástico a la estrecha franja de luz.
Este Cocolín no conoció una cadena de montaje: fue manufacturado por su creador, un upgrade del muñeco original, único en el mundo. Como Sonny en Yo, robot, vivió una época de confusión inicial, preguntando a todos cuantos veía con maquinal desconcierto: «¿Qué soy?» Y tirándose chuflas, cosa que le restaba poesía y amigos. Ha vivido solo toda su vida.
«Mi línea de juguetes llevó destrucción allá donde fue», recuerda el muñeco. «En ventas, resultó un chasco, para desgracia de sus implicados. El compositor de la canción («Quién ha sido, quién ha sido, Cocolín que se ha pedido»), poco después de esta obra, se cortó las venas, se hizo una transfusión de gasolina y se prendió fuego. Los actores que arrugaban la nariz ofendidos no volvieron a trabajar en sus vidas; viven en la indigencia. La niña hace porno escatológico en Brasil.»
Cocolín fue un error; el mundo parece haber admitido ese extremo. Eran los días de la carrera de Famosa, como la carrera espacial, pero con muñecos, superando hito tras hito en la imitación de rasgos de bebés: uno lloraba, otro tenía mocos, otro gateaba... Y Cocolín se tiraba pedos. Sólo cuando el muñeco estuvo creado, cuando fue un objeto físico real, delimitado y descontextualizado, se dieron cuenta de que era la idea más gilipollas de la humanidad. Un invento que querríamos desinventar. Como la bomba atómica o los bongos.
«Pero yo vivo feliz», afirma este Cocolín especial. «Tengo un propósito en la vida; pocos seres vivos pueden decir eso. De hecho, soy un caso único: desprendo olor, y no tengo olfato. Podría conquistar el mundo si quisiera. A veces he tenido pensamientos megalómanos, pero se me pasan, ja, ja. ¿Ya se van? ¿No pueden dejar la puerta abierta?»
Chirigota: Los bordes del area.
Año: 1996- Cádiz- 2º Premio.
Letra: José L. Guerrero Roldán "Yuyu"
Música: José M. Sánchez Reyes
Música: José M. Sánchez Reyes
Dirección: Francisco Abeijón Ramos "Carapalo"
Cuplé: Me dijo mi esposa.
me dijo mi esposa ay que cachondeo
comprale a la niña el cocolín que se tira peos
y me fui con ella pa la juguetería
pa que el dependiente nos explicara qué es lo que hacía
dentro de la tienda, mira qué mala suerte
me dio aquí un dolor y me tire un peo la mar de fuerte
el muchacho dijo es cocolín el que se ha peio
y mi parienta dijo po no lo envuelva que está porio.
comprale a la niña el cocolín que se tira peos
y me fui con ella pa la juguetería
pa que el dependiente nos explicara qué es lo que hacía
dentro de la tienda, mira qué mala suerte
me dio aquí un dolor y me tire un peo la mar de fuerte
el muchacho dijo es cocolín el que se ha peio
y mi parienta dijo po no lo envuelva que está porio.
Estribillo
soy un árbitro casero, no lo puedo remediar
porque yo me vuelvo loco
con una bata y con un sofá
y con una pizza familiar.
soy un árbitro casero, no lo puedo remediar
porque yo me vuelvo loco
con una bata y con un sofá
y con una pizza familiar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario