Comparsa: Los Condenaos.
Año: 2011. Segundo Premio.
Original: Juan Carlos Aragón.
Popurrit.
A morir, que la muerte es un día.
A
morir, que pa eso he nacío.
A
morir, que pa eso he vivío.
A
morir, pero con alegría,
que
la condena más mala y más traicionera que m'han echao
ya
la he cumplío, ¡Ay!, la condena de la vía.
Más
condena, es la tierra, dónde suenan
los
tambores de la guerra.
Y
los hombres mueren matando a los hombres,
y
quién no muere matando,
arrastra
con sus caenas.
Y
quién no arrastra caenas, otra condena lleva arrastrando .
Más
condena que amarte, que abrazarte y tenerte,
si
después de besarte, yo quiero mirarte y no puedo verte.
Y
maldita condena la de tu cara oculta,
porque
tu melena, na más que mira a la luna.
Y
si la luna lunera, desde el cielo me echa un reojo,
me
"arretiro" de la escollera,
dando
vueltas cómo los locos.
Y
a los dioses les pido que no quiero que me perdonen,
que
no nunca m'arrepentío:
Por
un cachito de la mar, de la mar,
de
la mar Cádiz, les cambio el cielo que han prometío.
Será
de rabia, será de pena, me han ofrecío el lujo del reo.
Que
pida mi último deseo, ¡Qué cachondeo es esta condena!
Caballita
con fideo y olor al campo de hierbabuena.
Si
mi deseo es verte bailando, los ritmos lentos de la marea,
deseo
eso que tú deseas y que to Cádiz está deseando.
Cobrar
el paro cómo sea y que no haya nadie trabajando.
Y
mi deseo, una, dos y tres:
Que
el año sea fiesta gaditana,
el
mes de vacaciones cada mes y el fin de la semana, la semana.
Y
mi deseo, una, dos y tres:
Que
el año sea fiesta gaditana,
el
mes de vacaciones cada mes y el fin de la semana, la semana,
y
poder decir antes de morir: "¡Que "güeña" está
"turmana"!"
Y
lo poquito que me quea, quiero dejarlo repatío,
son
los tesoros que he tenío y han resistío mi condena,
to
menos mi suegra, que a esa ni tocarle,
que
lo que no quiero pa mí no lo quiero pa nadie.
Que
lo poquito que me quea, es lo poquito que yo tengo.
Y
va cantao en el último momento,
cómo
rumba y testamento del condenao.
En
el último momento,
cómo
rumba y testamento del condenao.
Mi
guitarra, no se la den a cualquiera,
y
si acaso, que la condenen conmigo.
Mi
palabra, dejadla en la carretera,
pa
que nunca la metan dentro un libro.
Mi
corazón, que se lo den a la gente,
a
ver si así se alimentan de mi tierra.
Mi
rebeldía, pa los últimos rebeldes.
Y
mi tierra, tú ya sabes que mí tierra,
y
mi tierra, tú ya sabes,
tú
ya sabes que mí tierra,
y
mi tierra tú ya sabes (mi tierra, mi tierra)
¡Qué
no se la den a nadie!
Condenao.
Por
un grito maldito, sentío y tan "requetecantao".
Por
un grito que en fiestas arremolina cada calle.
Por
un grito que me gritan los que gritan que me calle.
Por
un grito capaz de hacer saltar a las piedras.
Por
un grito mortal que deja sorda a la tierra.
Condenao.
Por
palabras que el hombre se calla y yo no las he callao.
Por
palabras de gigantes que pronuncias los valientes.
Por
palabras que yo digo para que las diga la gente.
Por
palabras que son un manantial de veneno.
Por
palabras, las mismas, con las que yo condeno.
Y
antes de que alba firme el fin de mi alegría,
quiero
condenar contigo lo que yo condenaría:
Yo
condeno, compañera,
a
los gobiernos que enfrentan a sus pueblos por fronteras.
Yo
condeno, amigo mío,
a
los amigos que, amigos nunca han sío.
Yo
condeno, presidente,
la
libertad que me das con cadenas.
Yo
condeno la condena
de
nuestras gargantas calientes.
Yo
condeno, cantinero,
el
vino que no he bebío en tu cantina, compañero.
Yo
condeno, emperadora,
a
tu impostura de alcaldesa impostora.
Yo
condeno, madre mía,
que
me condenen por gritar: "¡Rebeldía!".
Yo
condeno, condenar,
que
nuestras coplas se hundan en el mar.
Llegó
la hora que nunca he querido que llegue
y
es que el verdugo no aguanta delirios tan largos.
Dice
que cierre los ojos, que mire para mi pueblo
y
que recuerde a mi amada.
El
verdugo a mirado a mi amada y ha visto a mi pueblo.
Y
mi pueblo ha mirado al verdugo y ha visto a mi amada.
Y
con los ojos cubiertos, amada y pueblo qué importan,
voy
a morir por mi tierra.
Y
por mi tierra no hay venda tan grande que tape mis ojos.
Y
por mis ojos no hay cuerda tan chica que amarre mis manos.
Y
con mis manos sin cuerda, y si la venda en mis ojos,
y
con mi tierra y mi pueblo.
A
mi amada le brindo al muerte que en vida le he dado,
Que
prefiero luchar y morir que vivir condenao.
"Eeeeeehh...
Eeeeeehh... ¡EEEEEEHH!"
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